Una mujer caminaba por Los Ángeles cuando vio lo que parecía ser un perro sin hogar. Decidió tomarle una foto y enviársela a un grupo de rescate de California, Hope for Paws.

El animal despeinado parecía ser un híbrido de lobo. Sin embargo, el personal del grupo de rescate no dudó en salir corriendo para buscarlo. Al llegar, encontraron al animal, que más tarde nombraron Julia, dentro de una cerca. Rápidamente la aseguraron, pero se dieron cuenta de que la situación eга más complicada de lo que parecía.

Lo único que delataba algo de su pasado eга una cuerda atada a su cuello. Julia eга muy cautelosa con los humanos, pero la rescatista Lisa Chiarelli se sentó a su lado y le ofreció golosinas para ganarse su confianza.

A pesar de estar muy flaca y hambrienta, Julia tomó la comida con delicadeza.

Finalmente, después de 20 minutos, los rescatistas lograron poner una correa en el cuello de Julia.

Incluso la acariciaron, un gesto que Julia aceptó de manera tentativa.

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Después de que los rescatistas hablaron con una ama de casa confusa, se apresuraron a meter a Julia en el auto para llevarla al veterinario.
Fue allí donde se reveló el mal estado en el que se encontraba Julia.

Después de realizarle unos exámenes, descubrieron que tenía sarna, lo que provocaba la саída de su pelaje y la inflamación de su piel.
Además, sus patas estaban adoloridas e hinchadas debido a que tenía las uñas excesivamente largas.

Aunque su denso pelaje ocultaba lo frágil que estaba, los rescatistas se dieron cuenta de la magnitud de su sufrimiento cuando le dieron un baño medicinal.

Justo cuando comenzaron a mojarla, se dieron cuenta de lo delgada que estaba.

También se pudieron ver las llagas que estaban cubiertas por su pelaje, y cuando el agua empezó a llegar a su piel, las costras comenzaron a romperse.

Julia comenzó a sangrar por todas partes. A medida que la tierra y la sangre se mezclaban con el agua, el color pasó de un gris y rojo a un negro y amarillo.

A pesar de su sufrimiento, Julia sabía que los humanos a su alrededor eran de confianza. Cuando Lisa tomó una toalla para secarla, la perrita recostó su cabeza en su brazo, buscando descansar.

Finalmente, después de lo que seguramente fue el día más largo de Julia, la llevaron a su cama.

Probablemente, Julia nunca había tenido una cama adecuada, pero ya eга hora de que descansara y se recuperara.

Después de eso, Julia exрeгіmeпtó una notable mejoría; comenzó a comer bien y a ganar peso, además de confiar más en las personas que la estaban ayudando.

“Aunque Julia aún no mueve la cola, muestra su agradecimiento frotando su cabeza contra mí”, comentó Hagar.

La recuperación de Julia llevará tiempo, ya que tanto su cuerpo como su mente deben sanar de los horrores que vivió en su pasado.

Desafortunadamente, la situación aún no ha mejorado. La infección ha llevado a Julia a perder el apetito y a tener fiebre, pero, por supuesto, está recibiendo el mejor tratamiento posible en el һoѕріtаɩ.
“Estoy seguro de que se recuperará”, comentó Hagar. El equipo también realizará un examen de ADN para determinar si tiene sangre de lobo o, como todos sospechan, si es una mezcla inusual de Husky.

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