
Lleno de un profundo deseo de ayudar, Caki siguió al perro, a quien luego llamó Goldy. Trabajó incansablemente para calmar los miedos de Goldy y convencerlo de que no le hacía daño. A pesar del caos inicial, logró tranquilizar al cachorro y lo llevó en su abrazo protector.
Antes de llevar a Goldy a casa, Caki decidió llevarlo al veterinario. Sabía que el cachorro debía estar sufriendo, y no podía soportar verlo sufrir más. Permitir que Goldy se sentara en su regazo durante el trayecto le proporcionó una sensación de seguridad al cachorro herido.

Tras el examen por parte de los veterinarios, se determinó que las lesiones de Goldy tenían al menos dos semanas de antigüedad. La causa exacta de estas lesiones seguía siendo un misterio, pero eran lo suficientemente graves como para dejarlo paralizado, con nervios seccionados y un daño extenso en sus genitales.
Caki se aferró a la esperanza de que Goldy aún pudiera llevar una vida normal y feliz, a pesar de que ya eга demasiado tarde para salvar sus patas debido a la falta de atención médica inmediata. A pesar de sus limitaciones físicas, Goldy estaba en buen estado de salud, lo que le proporcionó la motivación para seguir adelante.

Este héroe compasivo hizo todo lo posible para ayudar a Goldy. Recaudó fondos para los gastos médicos del cachorro e incluso construyó una silla de ruedas desde cero para mejorar su movilidad. Después de cuidarlo hasta que se recuperó, Caki buscó diligentemente el hogar perfecto para Goldy.
Un mes después de su rescate, Goldy encontró su hogar para siempre con su madre adoptiva, Jasmina Gerstner. El vínculo fue instantáneo, y Goldy no podría haber estado más feliz de que ella lo hubiera acogido en su vida.
Ahora, Goldy, bajo el cuidado de una mujer amorosa, ha recibido una segunda oportunidad en la vida. Está destinado a vivir una vida alegre y plena el resto de sus días.