Cuando un animal llega a un refugio, es fácil que permanezca allí durante el resto de su vida. Desafortunadamente, hay muchos perros y gatos callejeros o abandonados en el mundo, y las estructuras que los acogen no son infinitas. Por eso, cuando creen que el animal está débil, viejo o gravemente herido y que no tiene posibilidades de rehabilitarse, recurren a la eutanasia.
Robin, un perro muy dulce, cojeaba por las calles cuando lo recogieron y lo llevaron a un refugio. Aquí, debido a la probable lesión en su pata, decidieron que no tenía posibilidades de ser adoptado y optaron por la única solución posible para ellos, la eutanasia. Su destino parecía sellado, pero solo cinco minutos antes de ser sacrificado fue salvado por un grupo de voluntarios del Vet Ranch.


Robin fue llevado por voluntarios al Vet Ranch, una organización sin fines de lucro que cuida a animales callejeros para evitar que sean sacrificados, y quedó al cuidado de veterinarios. Al principio estaba tenso y asustado, pero cuando se dio cuenta de que estaba a salvo su actitud cambió por completo. Resultó ser dulce y amigable. Después de un examen exhaustivo, el Dr. Karri se dio cuenta de que la lesión no era tan grave y podía tratarse de forma segura.



En un momento, todo el miedo que había sentido Robin pareció desvanecerse y para mostrar su gratitud le dio un cálido abrazo al veterinario que lo había cuidado. En el abrazo, el perro se sintió tan seguro como en los brazos de su madre y sus ojos brillaron de felicidad y alivio.

Hoy, Robin todavía está en el Vet Ranch y los voluntarios lo cuidan mientras esperan su adopción. Enhorabuena al grupo de rescate y a los veterinarios que lo trataron, porque gracias a ellos Robin tiene una nueva oportunidad, y esperamos que encuentre pronto un hogar y pueda vivir la vida feliz que se merece!

