Una pequeña cachorrita tenía la pata trasera rota. Un coche la había atropellado, causándole la lesión. Mientras yacía allí, se sentía desesperada, aterrada, llorando y con mucho dolor. Las moscas y los gusanos comenzaron a devorar su herida, y ella sollozaba sin parar.

La cachorrita estaba en condiciones terribles. Todavía tiene toda una vida por delante, ya que es muy joven.

Será difícil olvidar esos ojos angustiados y los gritos desgarradores de esta perrita que sufre.

La llevaron a una clínica veterinaria. Molly sufría de peste bubónica y leptospirosis.


Los veterinarios le hicieron una transfusión de sangre. El tratamiento de Molly aún continúa. Se desmayó por la debilidad extrema. ¡Vamos, Molly!

Ella estará bien, y todos se sorprenderáп de su fuerza. Tengo plena fe en esta pequeña y poderosa cachorrita. Después de sentirse mejor, Molly comió y se fue a dormir.
Molly merece nada menos que lo mejor. Esta pequeña ha pasado por muchísimo en sus cortos cinco meses de vida.