Existen personas que, por decir lo menos, nos deshonran y desdicen como especie. Son seres sin la más mínima compasión por otros más vulnerables, como lo son los animales de compañía. Y es que la indiferencia, crueldad y desidia hacia ellos pueden costarles la vida. Ellos no tienen voz, no pueden valerse por sí mismos.

Pero no solo debió permanecer en esa situación tan humillante y extrema, sino que durante todo ese tiempo no probó casi bocado ni agua, por lo que se encontraba gravemente desnutrido, a punto de morir de inanición.
“Este pobre perro fue descubierto por nosotros en la parte trasera de la casa de una familia rica. Su nombre es Mateus. Cuando lo encontramos, estaba colgado de la puerta trasera de esta gente poderosa”, informó la organización Paw гeѕсᴜe.

Asimismo, vecinos del sector confirmaron el tiempo que duró el animal en ese estado. También dijeron que nadie de ellos se atrevió a ayudarle por temor a las represalias que pudiera tomar la adinerada, pero tan inhumana familia.
“Los vecinos dijeron que el perro había estado colgando ahí por más de un mes, periodo durante el cual nadie vio que le dieran de comer. Aunque amaban a Mateus, no se atrevieron a salvarlo por miedo a enfrentarse con la familia”, agregó la organización.
Por un milagro de la Providencia, Mateus logró sobrevivir a su tortura durante todo ese interminable mes. Su caso se hizo público y un grupo de activistas por los derechos de los animales lograron intervenir justo a tiempo para evitar que el canino sufriera un daño aún mayor.
El peludo fue sacado de ahí y trasladado de emergencia a una clínica veterinaria para examinar a fondo su estado de salud y recibir los cuidados y el tratamiento médico correspondiente.
Afortunadamente, más allá de la desnutrición que padecía y del trato indigno y Ьгᴜtаɩ que recibió, el animalito no presentó otra afectación de gravedad. Gracias a los buenos oficios de los rescatistas y el equipo veterinario, no le сoѕtó trabajo recuperarse. Ahora disfruta de una nueva familia que sí le da toda la atención y el respeto que todo animal merece.
Logró encontrar una nueva oportunidad para tener una vida mejor. Hoy es muy feliz junto a su nueva familia adoptiva”, añadieron desde la organización proanimalista.
No nos cansaremos de repetirlo: tener una mascota demanda la misma responsabilidad que tener un hijo. Está visto que no todo el mundo está capacitado para esta tarea. Aún hay muchos por ahí que siguen llevando mascotas a sus hogares, para luego hacerlas vivir en el oprobio, la humillación y la precariedad.
Comparte esta historia con tus seres queridos. No importa si un animal es capaz de razonar; sí son capaces de sufrir. Por ello debemos considerarlos como a nuestros prójimos.

