
Corea del Sur – En una operación dramática y conmovedora, 65 perros de raza Jindo, considerados los “perros nacionales” de Corea del Sur por su lealtad e inteligencia, fueron rescatados de un matadero ilegal en las afueras de Seúl, justo antes de enfrentar un destino trágico.
La misión fue llevada a cabo por la organización de protección animal Humane Society International (HSI) en colaboración con autoridades locales, después de varios meses de investigación encubierta. Se descubrió que el lugar operaba de manera ilegal, manteniendo a cientos de perros en condiciones deplorables para abastecer el mercado de carne canina, una práctica que enfrenta cada vez más oposición tanto en Corea como a nivel internacional.

De los 65 perros rescatados, la mayoría eran Jindo – una raza famosa por su fidelidad inquebrantable y reconocida oficialmente por el gobierno coreano como patrimonio cultural vivo. Las imágenes captadas en el lugar rompieron el corazón de muchos: miradas perdidas, cuerpos esqueléticos por el hambre y la sed, y lamentos ahogados en un ambiente helado de jaulas y acero.
“Es inconcebible que perros tan inteligentes y leales como los Jindo terminen en un matadero. Esto no solo es una misión de rescate animal, sino un acto de protección cultural,” dijo un miembro de HSI.
Tras el rescate, los perros fueron trasladados a un centro especializado donde recibieron atención médica, alimentación adecuada y, por primera vez en mucho tiempo, cariño y cuidado humano.

Varios de ellos ya están siendo rehabilitados y preparados para su adopción internacional, donde familias amorosas los esperan con los brazos abiertos, no como un plato en la mesa, sino como miembros de la familia.
Este rescate no solo tocó el corazón de los amantes de los animales, sino que también reavivó el debate en Corea del Sur sobre la abolición definitiva de la industria de carne de perro — una tradición polémica que ha perdurado durante siglos.
Desde las jaulas metálicas hasta los brazos del amor, estos 65 Jindos no solo recuperaron la vida — también recuperaron su dignidad.
Un rescate… y quizás, un punto de inflexión histórico.
