La gente me esquiva como si yo fuera una enfermedad… pero yo también soñé con una caricia, con un hogar, con amor… como cualquier otro perro.t

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Durante semanas, quizás meses, caminé por calles polvorientas con la piel en carne viva. Cada paso dolía. Cada movimiento hacía que las costras se rompieran y sangraran. Y cada mirada de asco que recibía era como una herida más, pero en el alma.

Nadie se acercaba. Algunos cruzaban la calle al verme. Otros me gritaban para que me alejara. Y yo… solo quería una caricia. Solo quería sentir el calor de una mano, el contacto humano que tanto había olvidado.

“¿Por qué me temen?”, me preguntaba mientras me lamía las patas heridas. “¿No ven que también tengo miedo, que también siento frío y hambre?”

Mange in Dogs: Symptoms, Causes and Treatment | PetMD

No nací así. Alguna vez tuve pelo suave, ojos llenos de esperanza y una cola que no dejaba de moverse. Pero el abandono y la enfermedad me arrebataron todo eso. Lo único que no me quitaron fue mi deseo de ser amado.

Aun así, cada vez que alguien se acercaba, yo intentaba mover la cola. Intentaba sonreír con los ojos. Intentaba no parecer tan roto por fuera, aunque por dentro ya casi no quedaba nada.

Y entonces, un día cualquiera, cuando ya me había resignado a morir solo, alguien se agachó a mi nivel. No apartó la vista. No frunció el ceño. No retrocedió. Extendió su mano… y me tocó.

Ese contacto fue más poderoso que cualquier medicina. Me llevó a un refugio donde me están tratando, poco a poco, con baños, comida y lo más importante: paciencia.

Treating - Mange | Headrockdogs

Mi piel aún arde, mi cuerpo aún duele, pero por primera vez en mucho tiempo, mi corazón late con esperanza.
Porque ya no soy “un perro con sarna”.
Soy un ser que lucha por vivir… y por volver a ser amado.