Aunque no se sabe con certeza cómo terminó en una situación tan desesperada, sus gritos de auxilio llevaron a los rescatistas a su ubicación en la oscuridad, lo que convirtió su rescate en una misión difícil pero conmovedora.
Cuando la encontraron, Vena no solo estaba cubierta de mugre, sino que también mostraba signos de gran sufrimiento. Temblaba incontrolablemente y tenía una pata delantera gravemente herida.

A pesar de su mal estado, había un rayo de esperanza: Vena aún tenía fuerzas para comer sola, posiblemente por primera vez en mucho tiempo.
Mientras los rescatistas la sacaban con cuidado de la oscuridad a la luz del día, una mezcla de esperanza y tristeza impregnaba el aire. El espíritu inquebrantable de Vena ante circunstancias tan duras era un poderoso recordatorio de la resiliencia de los animales.

Conscientes de la larga y difícil recuperación que le esperaba, el equipo de rescate se sintió motivado a apoyarla en su camino hacia la sanación.
Se comprometieron a brindarle a Vena la atención y el cuidado que necesitaba, creyendo firmemente en su capacidad para superar estos desafíos y alcanzar un futuro mejor.
