Mi niño… solo al verte es imposible no sentir un nudo en la garganta. Mira cómo te tenían: sucio, débil, con la mirada perdida y el cuerpo marcado por el abandono y la indiferencia. Tu pelito enmarañado y tu expresión cansada cuentan una historia que nadie debería vivir. Pero escucha bien, pequeño: los tiempos malos ya se fueron. Todo ese dolor que cargabas, todas esas noches temblando de frío y miedo… quedaron atrás.

Ahora estás a salvo. Poco a poco comienzas a descubrir que existen manos que acarician sin lastimar, voces que llaman con dulzura y miradas que no te juzgan, sino que te abrazan con ternura. Ese brillo tímido que empieza a encenderse en tus ojos es la prueba más hermosa de que tu corazón sigue vivo, esperando una razón para confiar de nuevo.
Quizá no lo entiendas todavía, pero lo que viene para ti es mucho mejor que lo que dejaste atrás. Ya verás que llegará una familia, una de verdad, no de palabra. Una familia que te abrirá las puertas de su hogar y de su corazón. Ellos te darán ese amor que nunca has tenido, ese amor que mereces desde el primer día que abriste los ojos al mundo.
El pasado no definirá tu destino. Tu historia está cambiando, mi niño, y lo mejor está por llegar. Un día mirarás hacia atrás y todo ese sufrimiento será solo un recuerdo lejano. Porque tú naciste para ser amado, no para sobrevivir. 🙏