A veces las personas subestiman el trabajo que implica un bebé animal: cuidados constantes, alimento especial, incluso noches sin dormir. Pero eso jamás justifica dejarlos atrás. Un acto así no solo les roba seguridad… también les roba la oportunidad de entender que el mundo puede ser amable.

Lo bueno: este pequeño sí tuvo una segunda oportunidad.
En los comentarios te dejamos un par de fotos para que veas cómo ha crecido… porque él sí lo logró y hoy tiene un hogar lleno de cariño. 
