Antes de continuar su camino, Fiorello se detuvo para examinar algo más de cerca.
Fiorello le dijo a Dodo que “aproximadamente a una milla de distancia, la cabecita de este perrito apareció al lado de la carretera”. Daba la impresión de que había estado allí durante algún tiempo.

Fiorello sabía exactamente dónde buscar ayuda para el perro abandonado.
Giró su coche y regresó por donde había venido, recordando a los policías que había visto. Se acercó a él y le contó sobre el perro, sin darse cuenta de que su encuentro anterior con la policía cambiaría sus vidas para siempre.

“Él preguntó dónde estaba y salió corriendo tras ella”, explicó Fiorello. “Yo lo seguí, señalando el área”.
Cuando llegaron, notaron que el perro parecía estar herido y asustado. Inicialmente, ella desconfiaba de la aproximación del oficial, pero él le ofreció agua y comida en un esfuerzo por ganarse su confianza. Sin embargo, no se detuvo ahí.
Se sentó al lado de la perrita después de llamar al control de animales para pedir ayuda, sosteniendo un paraguas para protegerla del intenso sol.

Fiorello estaba profundamente conmovido por su devoción hacia el perro.
“Él me dijo: ‘Voy a quedarme aquí hasta que ella confíe en mí’”, recordó Fiorello, añadiendo que el perro percibía la naturaleza bondadosa del oficial. “Parecía suspirar un suspiro de satisfacción”. Y esos ojos de ciervo— eга como el día y la noche. Establecieron contacto visual. Fue realmente efectivo. “Estaba llorando lágrimas de alegría por esa perrita”.

Y resulta que esta relación no sería pasajera.
Fiorello tuvo que continuar su camino antes de que llegara la ayuda, pero posteriormente se enteró de que el perro había sido rescatado de manera segura y estaba recibiendo tratamiento veterinario. Tenía una cadera fracturada, pero no eга nada que tuviera que afrontar sola.
El oficial también estaría a su lado para esa parte del viaje.
