
Carly, una perrita de tres años, vivió una experiencia desgarradora cuando fue encontrada llorando la muerte de sus cachorros. Carly fue descubierta por Paul Skinner, un ciclista en Midville, Lincolnshire, quien notó que la perrita estaba llorando sobre una bolsa que contenía los cuerpos de sus crías fallecidas. Skinner, conmocionado por la escena, аɩeгtó a las autoridades y a la Royal Society for the Prevention of сгᴜeɩtу to Animals (RSPCA).

El personal de RSPCA intentó reanimar a los cachorros, pero lamentablemente, ya estaban muertos. El veterinario que los atendió sospecha que nacieron vivos y que murieron por el frío, lo que sugiere que fueron abandonados vivos con la intención de que murieran.

La crueldad detrás de este acto es inconcebible y refleja una falta de empatía y humanidad. Carly, identificada con un microchip, está recibiendo cuidados y recuperándose del tгаᴜmа, mientras que las autoridades han iniciado una investigación para encontrar al responsable.

La RSPCA solicita información sobre el abandono de Carly y sus cachorros, especialmente sobre las bolsas usadas, que son inusuales: una de pescado y otra de papas fritas. Ofrecen confidencialidad a quienes proporcionen información y piden la colaboración de la comunidad para evitar que actos tan crueles se repitan.

Este caso subraya la necesidad de luchar contra el abandono y el maltrato animal en todo el mundo.