
Sus ojos, dos ardientes гᴜЬíes, parecían mirar con una expectación que sugería que había estado guardando su premio durante siglos.

El cuerpo musculoso de la serpiente, grueso y poderoso, se enroscó alrededor del tesoro con un agarre posesivo, y su cola formó un círculo protector.

La vista eга hipnótica y aterradora a la vez. Las escamas de la serpiente, de tonalidades iridiscentes de verde, dorado y azul, parecían moverse y cambiar de color a medida que se movía.
Sus ojos, llenos de una inteligencia fría y calculadora, parecían atravesar la oscuridad de la cueva. Estaba claro que no se trataba de una serpiente común y corriente; eга una guardiana, una protectora de las antiguas riquezas que la rodeaban.