“No elegí este destino de abandono… alguien me dejó en la basura, pero aún sueño con salir de esta oscuridad.”Pi

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Hay seres que nunca pudieron elegir la forma en que llegaron a este mundo, pero que, sin embargo, deben soportar las heridas más crueles. Abandonados como si fueran objetos sin valor, empujados a un lugar destinado únicamente para los desechos, no entienden por qué el amor desapareció tan rápido.

Ya no hay brazos que los protejan, ni miradas llenas de ternura; solo queda el frío y el silencio que lo cubre todo. Cada día es una lucha contra el hambre, la enfermedad y el miedo. Sus gritos de auxilio se desvanecen en el vacío, sin que nadie los escuche, sin que nadie responda.

El tiempo va desgastando su vida. La luz de la esperanza se apaga poco a poco, reemplazada por la oscuridad de la desesperación. Pero incluso cuando el cuerpo está débil, en sus ojos aún brilla algo milagroso: el deseo de vivir, de ser amados, aunque sea una vez más.

Basta con una mano tendida, con un corazón dispuesto a abrirse, para que todo ese sufrimiento llegue a su fin. Un hogar, un plato de comida, una caricia: cosas que parecen pequeñas, pero que pueden salvar una vida entera.

Si estás leyendo estas palabras, por favor, no apartes la mirada. Sé tú quien saque a ese ser de la oscuridad, para que sepa que en este mundo todavía existe el amor, todavía existe la esperanza y todavía hay corazones que nunca abandonan.