Si Pudiera Hablar Una Última Vez: La Despedida de un Viejo y Buen Perro

No podía ver el mundo a mi alrededor,
pero siempre sentí tu caricia.
Tus manos, tu voz, tu amor silencioso,
significaban tanto para mí.

Decían que hacía demasiado ruido,
que ya eга demasiado viejo para quedarme.
Pero todo lo que quería eга su amor,
no ser arrojado al olvido.

No sabía adónde iba
cuando escuché cerrarse la puerta del refugio.
Mi corazón estaba cansado. Mi cuerpo, débil.
Lo sentía en mis huesos.

Pero entonces llegaste tú, me viste allí,
cuando nadie más me veía.
Susurraste: “Ven con nosotros, viejo amigo,”
y creíste en mí.

Tropecé, саí, y luego me puse de pie,
porque tú me diste tiempo.
La hierba, el sol, el viento suave,
por una vez, todo eso fue mío.

No te importaban los accidentes,
el desorden, el ruido, el ritmo.
Solo me dejaste ser un perro viejo,
en un lugar amable y tranquilo.

Sé que dolió decir adiós,
pero por favor, no llores demasiado tiempo.
Tú me diste más de lo que ellos jamás me dieron.
En tu amor, fui fuerte.

Así que si pudiera, me acercaría a ti,
y te diría solo una cosa más:
Gracias por darme un hogar,
cuando ya lo había perdido todo.

“Corre libre,” dirás. Y yo correré.
Con los ojos abiertos, sin dolor, sin miedo.
Pero debes saber que siempre te llevaré conmigo,
Por siempre, estaré cerca.