Dos ciclistas de Brasil, Ladislau Alcântara y Rosilene Jansen, salieron a entrenar el pasado mes de abril sin imaginar que ese paseo cambiaría sus vidas para siempre.

Dejado a su suerte por manos inhumanas y a punto de morir de inanición, el perro que era un dachshund color marrón, estaba muy desnutrido.
Su debilidad era tal que ni siquiera corrió, solo se limitó a mirarlos como pidiendo ayuda.

Por fortuna, la milagrosa aparición de los ciclistas, en el sitio y a la hora justa unió a este perrito con sus ángeles, y desde ese momento nunca más se separaron.

Más tarde se enteraron de algo más triste aún. Al parecer, la zona es muy popular para dejar a los animales abandonados.


Los ciclistas continuaron su viaje y tras su arduo esfuerzo por llegar a casa, finalmente allí le dieron un baño, agua y buena comida al cachorrito.
Después de todo lo que vivieron juntos, era lógico que lo adoptaran y lo llamaron Rotivi, aunque Ladislau prefiere llamarlo Pelanka.

Afortunadamente, Pelanka ha logrado superar sus problemas de salud y ha ganado suficiente peso. Ya es un perro fuerte y ahora, agradecido y recuperado se ha convertido en el copiloto y compañero de ruta de sus salvadores.

La verdad es que sin la heroica actuación de estos ciclistas, Palenka habría fallecido en pocos días, eso es un hecho.
El perro no habría logrado sobrevivir a una situación tan peligrosa completamente desamparado y sin alimentos ni agua.

El destino y la bicicleta unieron a este trío para siempre. Aquellos que no solo les brindan a los animales de la calle un hogar lleno de amor y cariño, sino que también dedican su vida para rescatar y proteger a canes que han sido objeto de malos tratos, son unos héroes y heroínas.